Cada vez que se organiza una Copa del Mundo en nuestro país aparece el mismo argumento: la altitud de la Ciudad de México terminará por inclinar la balanza a favor del Tri. ¿Será cierto?

Con el Mundial de 2026 a la vuelta de la esquina, la narrativa cobra fuerza, especialmente porque la selección disputará dos encuentros en la capital del país, ubicada a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar.

¿Realmente la altura ha favorecido a México en los Mundiales?

La teoría apunta a que rivales como Sudáfrica, Corea del Sur o Chequia podrían verse afectados por las condiciones físicas que implica jugar en la altura. Sin embargo, basta revisar la historia de los dos Mundiales anteriores celebrados en territorio mexicano para comprobar que esa supuesta ventaja nunca se tradujo en una superioridad clara.

México y la URSS inauguraron el Mundial 1970. l MEXSPORT

En México 1970, el Tri abrió su participación con un empate sin goles ante la Unión Soviética. Posteriormente goleó 4-0 a El Salvador, un rival de menor jerarquía internacional, y venció apenas 1-0 a Bélgica. La prueba más contundente de que la altura no marcó diferencias llegó en los Cuartos de Final, cuando Italia derrotó 4-1 a México.

Ese partido se disputó en Toluca, una ciudad situada a 2 mil 648 metros sobre el nivel del mar, incluso más alta que la Ciudad de México. Si la altitud fuera un factor determinante, los italianos habrían sido los principales perjudicados. Ocurrió lo contrario.

¿Qué ocurrió en 1986 cuando México volvió a ser anfitrión?

Luego de 16 años, la historia fue muy similar. En México 1986, el equipo nacional derrotó 2-1 a Bélgica y 1-0 a Irak, mientras que empató 1-1 frente a Paraguay. Ninguno de esos resultados reflejó una ventaja física evidente derivada de la altitud.

Alemania Federal y México se enfrentaron en Cuartos de Final, en 1986. l MEXSPORT

La mejor actuación llegó en los octavos de final con una victoria de 2-0 sobre Bulgaria. Sin embargo, el gran examen fue en los cuartos de final ante Alemania Federal. Aquel encuentro se jugó en Monterrey, una ciudad ubicada apenas a 540 metros sobre el nivel del mar.

En este compromiso la altura no jugó a favor pero sí el intenso calor regiomontano. Los alemanes llegaron desgastados físicamente a los minutos finales, pero el Tri no logró aprovecharlo. El partido terminó 0-0 en el tiempo reglamentario y la clasificación se decidió desde los penales, donde Alemania avanzó con un 4-1.

La experiencia de 1970 y 1986 demuestra que ni la altura ni el clima han sido elementos decisivos para México en las Copas del Mundo. El rendimiento deportivo, la calidad de los rivales y la capacidad para resolver los momentos clave han pesado mucho más que las condiciones geográficas.

México 1986 l MEXSPORT

¿Ayudará la altura en el Mundial 2026?

Para 2026, la situación tampoco parece ofrecer una ventaja significativa. Aunque dos de los partidos de México se disputarán en la Ciudad de México, uno de ellos ante Chequia será en horario nocturno, reduciendo el impacto físico de la altitud. 

Además, el encuentro frente a Corea del Sur se jugará en Guadalajara, una ciudad situada a mil 566 metros sobre el nivel del mar, considerablemente por debajo de la capital.

Jorge Sánchez, jugador de la Selección Mexicana | IMAGO7

El supuesto beneficio de jugar en la Ciudad de México sigue siendo más una percepción que una realidad respaldada por los resultados. Si México quiere trascender en 2026, deberá hacerlo por futbol y no por geografía.