Belén y Villa Fiorito son dos urbes opuestas con solo una cosa en común: un mesías entre sus filas. A diferencia de Jesús, Diego fue un pecador. El 30 de octubre de 1960, Argentina comenzó con un cambio, pero no sólo fue político o institucional, sino que también fue futbolístico.
La presencia de Diego Armando Maradona fue -aunque suene redundante- "maradoniana". Un pequeño balón. Calcetas enrolladas. Una naranja. Un periódico aplastado. Un trapo. Cualquier cosa era suficiente para que el primer hijo varón entre Diego Maradona y Dalma Salvadora comenzase a deleitar a todos con su facilidad para manejar la bola. Primero los pies; luego las rodillas y muslos; después la cabeza con esa “mata” tan característica, el Pelusa dio sus primeros destellos de calidad en el sur de Argentina, en el ya famoso -pero en ese tiempo olvidado- barrio de Villa Fiorito.
Como el arquetipo del futbolista latinoamericano -o por lo menos en aquellos años-, Diego era humilde, aunque el hambre era lo menos importante para el futuro mejor jugador del orbe. Pese a todas las carencias que vivió en su niñez, Maradona se encargó de maravillar al planeta entero con su talento, pero el primer anfiteatro que se deleitó con la gambeta del eterno enamorado de la Albiceleste fue en el Estadio Diego Armando Maradona, otrora Argentinos Juniors.
Antiguo testamento: Génesis y los Mundiales de 1978 y 1982
Aunque podríamos relatar el ascenso y la caída de Diego Armando desde su participación con los Cebollitas; su fugaz primera etapa con Boca Juniors; su desastrosa estadía en Cataluña; y su redención en Nápoles, por hoy solamente comentaremos su participación en los Campeonatos Mundiales.
El hombre que le dio su primera convocatoria con la mayor no podía ser otro que César Luis Menotti, que más que un entrenador, era un un pensador y filósofo de algo más que sólo una pelota. El Flaco le tuvo la confianza y lo llevó a un amistoso en febrero del 77 ante Hungría, en un lugar que se terminó por convertir en uno de los templos preferidos del Diego: La Bombonera. Leopoldo Luque fue quien le cedió su lugar a un chico que, con el apoyo de todo el pueblo argentino, estaba decidido a ser su más grande ídolo.
La mesa estaba puesta para ser uno de los jugadores elegidos por Menotti en la Copa del Mundo de Argentina 1978, sin embargo, el Flaco tomó la decisión de no llevar al joven prospecto fioritense. Diego no se tomó nada bien la elección de César Luis y, en el libro de sus memorias, aseguró que nunca pudo perdonar dicha traición.
Pese a que no pudo acompañar a la primera gran generación argentina Campeona del Mundo, Diego logró otro hito, pero en el país del sol naciente. En el Mundial Juvenil Sub 20 de Japón 1979, Maradona y todos los pibes albicelestes derrotaron a la Unión Soviética con un marcador final de 3-1; el Pelusa se convirtió en el Balón de Oro tras sus seis goles.
La Península Ibérica conoció a Diego en 1982, en el Mundial de dicho año. Curioso que Maradona jugó su primer partido en una Copa del Mundo en Barcelona, ciudad a la cual aterrizó después de la justa veraniega. Sin embargo, aunque las primeras experiencias nunca se olvidan, la del Pelusa en España terminó por ser amarga.
En la intención de la Albiceleste por revalidar el título de 1978, Menotti y sus dirigidos terminaron por ser eliminados en la Segunda Fase del torneo. Maradona anotó sus primeros pirulos en dicho campeonato; aunque también vio la tarjeta roja en el último partido ante la todopoderosa Brasil.
México 1986: el ascenso de D10s
Probablemente la mejor actuación de un futbolista en cualquier torneo. La gambeta de Diego en México 1986 fue divina, espectacular, apoteósica. El conjunto argentino terminó invicto la Fase de Grupos y eliminó en los Octavos de Final a Uruguay, aunque el Estadio Azteca terminó por ser el recinto en el que Maradona magnificó su obra.
El domingo 22 de junio de 1986, el Coloso de Santa Úrsula albergó más que un partido, fue una lucha ideológica entre una nación herida y la supremacía europea. Cuatro años antes del partido entre Inglaterra y Argentina en la Ciudad de México, los británicos tomaron las Islas Malvinas y se las arrebataron a los sudamericanos, en una Guerra que duró más de 70 días y murieron más de 600 argentinos, de los cuales el 70 por ciento eran jóvenes.
Con todo el contexto geopolítico y bélico; con todo el dolor de una nación que recién terminaba con la dictadura de Videla, Diego brindó la alegría más grande al pueblo argentino. Primero entregó la Mano de Dios, que con toda la molestia de los ingleses rompió el cero en la cancha del Azteca.
Pese al reclamo que hubo por el tanto de Maradona -que sigue hasta el día de hoy-, el siguiente gol que el Pelusa hizo en la Ciudad de México tendría que valer el doble. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Gol. Así de sencillo se puede describir una obra de arte; una oda al futbol; un momento irrepetible.
El Barrilete Cósmico del Diego cambió para siempre el futbol y desde ese momento Argentina ganó la copa. Los ingleses quedaron abatidos por la obra maestra de Maradona, que aunque la rabia aún corría por sus venas por el tanto anterior, no cabe duda que varios -como Gary Lineker- querían abrazar al ídolo argentino.
Después de eliminar a los ingleses, la Albiceleste ganó con autoridad a Bélgica y accedió a la Gran Final, en la que se enfrentó a Alemania Federal. Emocionante es poco para comentar dicha disputa por el título, pero fue Jorge Burruchaga quien anotó el tanto definitorio para el segundo título mundial de Argentina -claro, a pase de Maradona-.
Viejo testamento: Apocalipsis y los Mundiales de 1990 y 1994
Después de la victoria en el Mundial de México, Diego y los suyos intentaron conquistar Italia. Pese a que el equipo argentino accedió a la Final de nueva cuenta, Alemania -ya unificada- derrotó a los sudamericanos con una polémica jugada. Aunque dicha Copa quedó marcada con la enemistad con el pueblo italiano. Todo eso comenzó la caída
Los problemas con las sustancias terminaron por deteriorar el cuerpo del que alguna vez fue el mejor futbolista en el orbe, sin embargo, Maradona hizo un trabajo titánico y se puso en forma para la Copa del Mundo de Estado Unidos 1994. El Pelusa regresó con la Albiceleste un año antes para guiarlos en el Repechaje ante Australia y, ya con la clasificación en la mano, el eterno ídolo de Villa Fiorito estuvo en su última aventura mundialista.
Argentina inició de gran manera el Mundial en Estados Unidos: una goleada ante Grecia y el último gol de Diego en una Copa del Mundo; él no lo sabía. Tras el partido ante Nigeria -el cual terminó con otra victoria del país sudamericano-, una enfermera entró a la cancha y escoltó a Maradona para un antidoping sorpresa, el cual resultó positivo y con el adiós del 10 de la mayor justa del planeta.
Mundial | Partidos | Goles |
España 1982 | 5 | 2 |
México 1986 | 7 | 5 |
Italia 1990 | 7 | 0 |
Estados Unidos 1994 | 2 | 1 |

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