En la Eliminatoria son dioses. En la Confederaciones se volvieron mortales con un golpe de realidad. En la Copa Oro bajaron al infierno, hicieron el ridículo. Así de simple.

Los defensores a ultranza de Osorio, anoche, resaltaban que Jamaica ha evolucionado. Increíble. Patética excusa para no criticar las fallas del Predicador y su ‘Selección B’. Me imagino que Honduras va que vuela para potencia. Y Curazao, aguas, que al rato pelea el cartel de ‘Gigante de Concacaf’.      

Pongamos los pies en la tierra: México no tiene para armar dos equipos nacionales, pero lo obliga la ambición de Concacaf y su negocio Copa Oro, que sumado a la pobre gestión en la FMF para retener a jugadores ‘top’ en el torneo ‘concacafkiano’, han exhibido las debilidades de Osorio. Y así se defiende a capa y espada en lugar de ayudar con una crítica a tiempo.    

Que son responsables también los jugadores, claro, pero pregunto: qué carajos le vamos a exigir al Cubo, por ejemplo, quien ayer fue evidenciado por don Pompi, que se aventó un: “...carecíamos de un jugador referente de nueve”.    

Osorio no se va. Al menos no removido por las altas esferas de la FMF, es decir, don Decio y Memo Cantú, convencidos todavía de los poderes mentales del Predicador para esta Selección. Eso sí, vendrá un intento de sacudida del grupo aún minoritario que aspira a quitarle el poder del futbol mexicano a Televisa y compañía, pero luce todavía sin fuerza suficiente para lograrlo.

Fue desenlace normal para un torneo gestado pensando sólo en lo económico y no en lo deportivo. Generará coraje a muchos, pero Osorio aún no se va.